El pueblo de Salinas formó parte de la confederación indígena de los Tomabelas, por su riqueza en las minas de sal se crearon diversos cacicazgos comerciales a nivel regional, actividad estratégica y codiciada por toda su conglomeración de pueblos del reino de Quito; datos históricos confirmadas por el antropólogo fallecido Padre Porras ex catedrático de la Universidad Católica de Quito, en sus estudios realizadas en las cuevas de Tiahua en 1984 donde se encontraron restos de vasijas de diferentes culturas de nuestro país; como la Puruhá, Panzaleo, Quitus, Guancavilca, Cañaris, Saraguros y de otras confederaciones orientales.

Mapa de Salinas

Años mas tarde con la dominación española, más la propagación del mestizaje, la concepción de la resistencia de los Tomabelas y las particularidades ecológicas de la zona se mantuvieron inalienables obligando a posibles dueños de haciendas colindantes a compartir territorios con la Comunidad de Matiaví Salinas, sumando grandes extensiones de tierra, como proceso comunitario de la población. Las relaciones entre los mestizos salineros e indios nunca estuvieron marcadas por conflictos. En 1914 inicia el proceso judicial para dividir el predio entre indígenas y blanco mestizo, comprendida entre la Diócesis de Guaranda y la Comuna Matiaví Salinas representada por Eugenio Pungaña en calidad de Presidente del Cabildo, permitiendo elevarse a Escritura Pública de la hijuela divisoria de su Comunidad, en Guaranda el 17 de marzo de 1916 ante el Notario Juan Galarza e inscrita el 20 del mismo mes y año, bajo el repertorio No. 204 a favor de la Curia. Quedando parcelada la Comuna Matiaví Salinas con su cabecera Parroquial y 22 comunidades que actualmente la conforman.

Antes la mina de sal era el lugar único de explotación y trabajo de los comuneros en donde procesaban incansablemente atados de sal; como la mina se encontraba en terrenos privados de la hacienda de la familia Cordovés tenían que conformarse en entregar un atado para la hacienda y dos para quien trabaja, producción controlada por los mayordomos; esta actividad de regar sal, más el trabajo agrícola y la incipiente actividad ganadera eran las fuentes de ingreso de las familias salineras. Por estos años aparecieron ciertos conflictos como, la nueva opción en la tenencia de la tierra entre parceleros individuales que compraban tierras a la Curia, los comuneros que defendían la integridad comunitaria, los cuestionamientos de la posesión de las minas de sal, el control riguroso de los administradores de las haciendas en la explotación salina.

Al culminar la década de los sesenta, la Parroquia de Salinas presenta un cuadro de aguda pobreza y precarias condiciones de sobre vivencia, en medio del aislamiento estatal, seccional y el analfabetismo generalizado, bajísimo niveles de escolaridad y el asedio de enfermedades. Ante la falta de ingresos económicos la población migraba en forma temporal a las grades ciudades del País como a Quito, Guayaquil y Ambato. En 1971 la Diócesis de Guaranda encabezada por su Monseñor Candido Rada llega a Salinas con un grupo de misioneros y voluntarios salesianos Italianos perteneciente a la organización Mato Grosso, los mismos que jugaron un papel importante en la vida de los habitantes de esta Parroquia, iniciándose inmediatamente en un trabajo de promoción humana y un proceso de desarrollo en la Comunidad, abarcando varios ejes de gestión, en cuanto a la organización cooperativista, a la educación, a la capacitación micro empresarial comunitaria y en el trabajo solidario.

En el grupo de Italianos, entre ellos Padre Antonio Polo, un sacerdote que recientemente había culminado sus estudios de doctorado en sociología y que pretendía realizar su tesis de grado en la comunidades indígenas del Ecuador; y, lo más insólito buscaba radicarse en una de las parroquias del norte de la Provincia, entre, Facundo Vela, Simiatug o Salinas, decidiéndose finalmente por Salinas; por la calidez de su gente, por la asociación interétnica blancos e indígenas, por la profunda fe cristiana de sus moradores para alcanzar cambios radicales.

Desde aquellos años hasta la actualidad podemos resumir los altos y bajos del desarrollo de Salinas a través de sus organizaciones locales que fueron creándose paulatinamente como la Cooperativa de Ahorro y Crédito Salinas Ltda., El Grupo Juvenil, la Funorsal, la Fundación Familia Salesiana; la Junta Parroquial; entre otras Instituciones como el Colegio Técnico Agropecuario “Salinas” la Escuela Quintiliano Sánchez, el Sub-Centro de Salud y entre la micro empresa particular ha surgido la Radio Matiaví Salinas, la fábrica de balones…. El proceso autogestionario emprendido por todas las organizaciones campesinas e instituciones públicas, más la colaboración de ONGs como el FEPP, Plan Internacional, Ayuda en Acción, Comunidec y otras, más la participación de los Gobiernos Seccionales como la Alcaldía de Guaranda y Consejo Provincial forman parte del un desarrollo comunitario con fines participativos y sustentables. De este grupo de organizaciones e instituciones podemos resaltar la autogestión pionera de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Salinas Ltda. Inicialmente por garantizar a sus socios en las labores de las minas de sal, por las actividades financieras equitativas del fondo común acumulado con mucho esfuerzo, por la adquisición de préstamos y asignaciones no reembolsables de fuentes financieras nacionales e internacionales. Mas tarde la participación de una organización de segundo grado la FUNORSAL que abre el abanico de apoyo a más de 32 organizaciones de la jurisdicción Salinera, tales como Chazojuan, Mulidiaguan, Copalpamba, Tigre-urco-Cañitas, El Calvario, Las Tres Marías, La Palma, Lanzaurco, Monologa, Matiaví Bajo, La Libertad, Chaupi, Los Arrayanes, Cebadaspamba, Gramalote, Pambabuela, Verde Pamba, Yuraucsha, Pachancho, Rincón de los Andes, Natahua, Yacubiana, Apahua, La Moya, Las Mercedes de Pumín, San Vicente de Plancha y otras. Conjuntamente con la Fundación Familia salesiana se ha potencializando diferentes microempresas productivas, entre ellas la fábrica de Quesos, turrones, chocolates, mermeladas, jamones, aceites esenciales; con la marca el “Salinerito”, nombre de altura comercial que recorre por las diferentes regiones de nuestro país y del mundo.